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Muyer y madre

Muyer y madre

¡No quiero comerme las verduras!

Los caprichos de los niños saben convertir en "bullicioso" cualquier momento de la jornada, pero es a la hora de las comidas cuando alcanzan su ápice, tanto por la intensidad de la escena como por el volumen que golpea tus orejas…

Hacer comer a un niño inapetente ¡es una auténtica fatiga! Lo sabes prácticamente todo sobre la correcta alimentación, sobre la importancia de los alimentos sanos, sobre la autoregulación de los niños. Vamos, que la teoría la conoces perfectamente, pero cuando a diario tienes que luchar para que se coman lo que has preparado, es muy duro.

Pongamos por ejemplo las verduras. Objeto, junto con los vegetales, de una proverbial aversión infantil que roza el misterio.
En realidad las verduras que pueden no gustarle a un niño debido a su amargor o a una consistencia particular, son pocas.
Sería conveniente preguntarse cuál es la actitud hacia las verduras en tu casa: con frecuencia el ejemplo, incluso inconsciente, es el resorte que da lugar a los prejuicios alimentarios de los niños. Sin exaltarlas ni incriminarlas, habría que comer verduras todos los días, a veces como sustitutas del primer plato, para quitarles la etiqueta de "guarnición", que queda un poco en segundo plano.

Los niños son muy listos y emplean un momento a identificar la guarnición con algo que puede evitarse. Otra técnica es apostar por la presentación: las verduras, sobre todo si son hervidas, no tienen un gran aspecto, por lo que tienes que emplear toda tu fantasía para disponerlas alegremente en el plato, quizá junto con un poco de su comida preferida.

Recuerda que tus rivales son, o lo serán pronto, las hamburguesas y las patatas fritas, ¡que además tienen un buen aspecto! Para no dejarse llevar por la compasión, intentemos actuar con astucia. Entre los alimentos preferidos por los niños el primer lugar lo ostenta la pizza, seguida por la pasta y las patatas fritas.

Así que, ¿por qué no conquistarlos por el paladar y preparar una pizza con verduras a la plancha? También puedes utilizar harina integral para hacer tartas que pueden sustituir a los dulces industriales, reduciendo la cantidad de mantequilla y de azúcar y aumentando la cantidad de chocolate para compensar. Y añade una buena hoja de lechuga al bocadillo de jamón york, haciendo una especie de "sandwich".

Lo que cuenta es educar a los niños al gusto, sabores y consistencias diferentes y sobre todo a una curiosidad hacia la comida, que les empuje a experimentar alimentos diversos, para que se forme su gusto personal.

Para ayudarte en tu batalla contra la inapetencia, aquí tienes algunas estrategias más: desde las descontadas, como evitar el picoteo, hasta el truco por ejemplo de limitar la duración de la comida (no más de 20-30 minutos). Si el niño rechaza un plato, no ofrecerle inmediatamente una sustitución: mejor comer un poco de fruta y esperar hasta la siguiente comida, cuando por arte de magia habrá aumentado el apetito.

Sobre todo hay que conservar la calma: a pesar de que el niño o la niña os parezca un poco delgado, no os dejéis llevar por el pánico en cada rechazo. En los límites de lo posible hay que respetar con paciencia sus gustos y sus ritmos, confiando en que, si el niño está sano y crece bien, es capaz de regularse solo en las comidas.

 
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