Los niños necesitan moverse y hacer actividad física, y es fundamental para su bienestar que sigan una alimentación variada, sana y equilibrada
Hacer un poco de movimiento, o una auténtica actividad deportiva, tiene una importancia fundamental para alcanzar el bienestar psíquico y físico a cualquier edad. Para los niños lo es aún más, porqué desde muy jóvenes se pueden sentar las bases para un crecimiento sano y armonioso del cuerpo, y pueden aprovechar los beneficios educativos de quien practica deporte, tanto para reforzar el carácter como la relación con los demás.
También es verdad que para practicar un deporte de manera eficaz es necesario nutrirse adecuadamente, aprendiendo desde pequeños los comportamientos alimentarios más correctos, útiles tanto para la actividad deportiva como para la vida de todos los días. La dieta más correcta se basa en dos criterios fundamentales: la justa distribución de las calorías durante el arco de la jornada y la gran variedad de los alimentos ingeridos.
En realidad las reglas que hay que respetar son pocas y simples:
· En la ingesta calórica diaria, los hidratos de carbono deben representar aproximadamente el 60 % del total, con un elevado porcentaje de azúcares complejos, o bien de aquellos presentes en la pasta, en la fruta, en la verdura y en las legumbres;
- · La ingestión de líquidos (que deben ser en su mayoría agua) debe ser abundante y distribuida a lo largo de la jornada;
- · Los alimentos ingeridos durante la jornada deben estar distribuidos en 4-5 comidas;
- · El desayuno debe representar el 20% de la ingestión calórica diaria;
- · La comida el 35-40%;
- · La merienda el 10%;
- · La cena el 25-35%.
Es importante asumir diariamente fibras alimentarias que se encuentran sobre todo en los productos de la huerta (fruta, hortalizas, verduras y legumbres) y en los cereales integrales (trigo, arroz, cebada, espelta, etc.): dichos alimentos son indispensables para el correcto funcionamiento del aparato gastrointestinal y para reducir, cuando es necesario, la cantidad de energía (gracias a su mayor efecto saciante). También hay que privilegiar los alimentos frescos y cocinados de la manera más simple posible, es decir al vapor o a la parrilla, condimentados con aceite de oliva crudo, o elegidos entre aquellos sin colorantes o conservantes. Los fritos, las pastas rellenas, las mezclas o los platos elaborados que gustan a todos pero son hipercalóricos y difíciles de digerir no deben prohibirse por completo, pero hay que consumirlos solo de vez en cuando. Por separado y quizá intentando que la siguiente comida sea más ligera.
Si tu hijo practica deporte, incluso a nivel de competición, no es necesario modificar la composición cualitativa de su dieta, sino simplemente respetar algunas reglas para las comidas que preceden y siguen al entrenamiento, siempre que se sigan las pautas de una dieta equilibrada. Es oportuno hacer que consuma la comida 3-4 horas antes de la competición: debería ser una comida equilibrada pero no demasiado pesada, por lo que hay que evitar los alimentos demasiado ricos en grasa y con un exceso de azúcares simples. Sobre todo para quienes practican deportes intensos como el fútbol, el baloncesto, el atletismo, el esquí de fondo, o aquellos en los que prevalezca la actividad anaeróbica, sería conveniente consumir la comida siguiente al entrenamiento en las 2-3 horas después del mismo. Dicha comida debería contener hidratos de carbono (simples y complejos) para reintegrar los depósitos de glicógeno. |