Hacer el amor en los primeros tres meses de embarazo

Con todas las transformaciones que implican a la mujer y a la vida de la pareja durante el embarazo, es inevitable que existan consecuencias en la vida sexual.

Hay unas mujeres que no quieren tener relaciones sexuales: tienen miedo a que el feto sufra, se sienten cansadas, se ven cambiadas y por eso, no se sienten atractivas como amantes.

Pero no te preocupes, en los primeros meses las formas femeninas se redondean y esto gusta a muchos hombres; si, a causa de las modificaciones hormonales la mujer ve adormecido el propio deseo sexual, le toca al hombre comprender lo que está pasando. La relación solo necesita más ternura.

Las relaciones en los primeros meses no causan daños al niño, ni tampoco representan una amenaza de aborto.

Es verdad que el orgasmo en la mujer provoca contracciones uterinas que pueden ser mantenidas, pero éstas no son causas de amenaza de aborto.

En otras mujeres, al revés, el deseo aumenta. La opinión común es que no existen contraindicaciones a una normal vida sexual: las únicas recomendaciones se dirigen a la pareja, al cual se le pide una mayor delicadeza.

¿Y qué les pasa a los hombres? El futuro papá se pone más ansioso y tiende a estar preocupado, al punto de llegar a cambiar el propio comportamiento sexual. La ansiedad del hombre se debe a la incógnita, a la ambigüedad entre el deseo de paternidad y la voluntad de ser todavía el centro de la vida de la pareja, a la inseguridad de cómo será la vida con la llegada del niño. Para los hombres que tienen una disminución del deseo sexual, la solución está en intentar hablar libremente de eso con la propia compañera y vivir sin estrés estas primeras semanas de embarazo.

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