¡Confesemos! No siempre es fácil vivir junto a estos super papá. Pero consciente o inconscientemente han hecho elecciones de vida que merecen todo el respeto
Con mucha frecuencia nos dejamos llevar por la tentación de hablar mal de nuestros compañeros de vida: un poco niños, un poco egoístas, un poco perezosos. Sin embargo sería injusto ver solo este aspecto de la otra mitad del cielo: hay papás premurosos que incluso compiten con la mamá para cuidar del recién llegado y si pudiesen incluso le darían el pecho... Llegan al punto de que cuando llega el ansiado momento de "añadir" la leche artificial, ¡con una mirada terrible pueden desmotivar a cualquiera que se acerque al biberón!
Bromas aparte los "padrazos" existen de verdad y aunque podemos divertirnos a tomarles tiernamente el pelo, la realidad es que estos hombres, consciente o inconscientemente, han llegado a poner a la familia en el primer lugar. No es algo que deba darse por descontado, como no debería serlo tampoco en el caso de una mujer, porque todos sabemos lo difícil que es conciliar trabajo y familia. Cuando el problema se lo plantea un hombre, sin embargo, el peso de las convenciones sociales puede ser aplastante. No es una casualidad si, a pesar de los derechos adquiridos, sigue siendo escaso el porcentaje de papás que disfrutan de los permisos de paternidad.
Una petición de ese tipo comporta en primer lugar una elección de vida bien precisa: que no es “mi familia está antes", ya que este es el mismo pensamiento que podría tener un hombre que trabaja todo el día fuera de casa para mantener su núcleo familiar y garantizarle un buen nivel de vida. La elección es "el tiempo para mi familia está por encima de todo lo demás". Esta segunda afirmación comporta la renuncia a otras cosas: a tener más dinero, seguramente, a cambiar el coche cada dos años, sin duda, quizá también a la carrera.
Son hombres que prefieren estar el mayor tiempo posible con sus hijos, que construyen cometas y casas en los árboles para que jueguen, que los llevan de paseo en bicicleta... y que comparten esta filosofía de vida con su compañera. Porque decidir renunciar a lo superfluo, ahorrar en algunas cosas para tener más tiempo a disposición, son elecciones que deben hacer los dos: haciendo cuentas, evaluando si conviene ahorrar en babysitter y poniendo, entre las voces del activo, ¡la alegría de ver crecer a sus hijos! |