Con un ordenador y un poco de fantasía puedes crear un despacho en casa y conciliar familia y trabajo o sacarle partido a la licenciatura que tienes en el armario.
Basta un poco de espacio y un gasto relativamente limitado para crearse un despacho en casa. Lo ideal sería poder disponer de una habitación de al menos cuatro metros cuadrados para destinarla a este fin. Se necesitan un ordenador, o un portátil, un teléfono y un espacio para archivar el material. A esto hay que añadir una conexión rápida a Internet. El lugar de trabajo además debería ser soleado, aireado y estar iluminado con luz natural. Si tienes que decorarlo a partir de cero, debes saber que las empresas de muebles de oficina proponen soluciones de todo tipo, para todas las exigencias, que ocupan poco espacio, y que te permiten integrar perfectamente tu "despacho" en casa, o incluso hacer que sea invisible.
Si tu casa no dispone de una habitación que pueda destinarse a despacho, puedes crear un pequeño espacio en una habitación cualquiera, incluso en la cocina. En el salón normalmente hay siempre una mesa de más, que se puede utilizar como plano de apoyo, o bien puede resultar más fácil colocar estanterías y repisas. La desventaja es tener que gestionar el conflicto entre el ambiente de trabajo y el de la actividad de la familia.
Las cocinas normalmente son cómodas, están bien iluminadas, y son ideales para las pequeñas áreas de trabajo o mini-despachos. Los huecos existentes se pueden utilizar como espacios para archivar material de trabajo. Otra posibilidad es el dormitorio principal, que es generalmente lo bastante grande como para tener un pequeño despacho. Además durante el día es una zona tranquila, desconectada de las normales actividades familiares. Si la tienes, la habitación de invitados puede ser una eficaz solución para crear el "despacho de casa": asegura la intimidad, permite tener un armario para el archivo y normalmente es un lugar tranquilo que no influye en el resto de espacios de la familia. |