Has elegido con cuidado la habitación más adecuada de la casa, la has amueblado con todo lo necesario, y ahora tienes que convertirla en el lugar más acogedor y seguro para el niño. Aquí tienes algunas sugerencias…
El ambiente dedicado al niño es muy importante, para que crezca seguro y sereno. La habitación ideal deberá ser tranquila, fácil de airear, y soleada. Si la casa lo permite, es mejor dedicar al niño un espacio solo para él. En caso de que no sea posible, dedícale en cualquier caso un pequeño espacio suyo, que aprenda a reconocer y en el que se sienta tranquilo y protegido.
No es obligatorio elegir un moisés, puede ir bien desde el inicio la cuna, respetando algunos pequeños consejos. Al recién nacido le gusta estar en un espacio no demasiado grande y sentirse envuelto y protegido, y esta predilección se mantiene durante todo el primer año de vida, por eso si has elegido la cuna, puede ser conveniente rodear las barandillas con protectores acolchados que reducen el espacio de la misma y hacen que el niño se sienta más protegido. Además, los pequeños necesitan estabilidad, por lo que es importante que el niño se acostumbre a dormir siempre en el mismo lugar y que se duerma en el mismo sitio en el que se despertará. Cuando crezca, no le regañes nunca asociando la cuna con un castigo: debe ser un lugar agradable, en el que se pueda refugiar tranquilo.
La elección del mobiliario no puede prescindir de la seguridad: compra muebles que respondan a las normas internacionales de seguridad vigentes en los Estados europeos. Naturalmente hay que prestar especial atención precisamente a la elección de la cuna, que debe ser de madera natural, con barandillas extraíbles y resistentes, con barras correctamente separadas y sin esquinas salientes.
Es de fundamental importancia la limpieza de la habitación: el niño emplea casi un año en poner a punto su sistema inmunitario, por lo que está menos protegido de las agresiones de bacterias, virus, hongos y otros agentes patógenos que pueden estar presentes en el ambiente doméstico. Por eso hay que limpiar la habitación todos los días y no en presencia del niño, que podría respirar el polvo levantado. Todos los días hay que quitar el polvo de los muebles con un paño limpio, mejor si es electrostático, es decir capaz de atrapar el polvo sin ponerlo en circulación en el ambiente, y hay que pasar el aspirador por el suelo. Cada dos días (como mínimo) hay que fregar el suelo, pasando un paño limpio humedecido con alcohol y seguidamente la fregona con un limpiador adecuado. La limpieza debe ser cuidadosa, sin olvidar el espacio bajo la cuna y los rincones escondidos. Atención a espejos, cristales y ventanas: mejor lavarlos con frecuencia (con un detergente neutro) y quitar el polvo todos los días. Los niños sienten atracción hacia estas superficies y diariamente apoyan sobre ellas las manos o la boca
En conclusión, para divertir y estimular a tu retoño, que no le falte un carrusel móvil, colores vivos y pequeños objetos cerca de la cuna que pueda mirar y coger. También se puede fijar en la barandilla de la cuna, la fotografía de un rostro familiar de manera que practique visualizando sus objetos preferidos. |