Para recuperar la forma física que tenías antes del parto, es suficiente con aprovechar los movimientos que realizas a diario para hacer limpieza, ir al supermercado, jugar en el parque con tu hijo o mientras trabajas
Con la llegada de un bebé no siempre es fácil poder encontrar tiempo para ir al gimnasio. Sin embargo, a pesar de las nuevas tareas que comporta el bebé, recuperar la forma física que tenías antes del parto puede ser menos difícil de lo que imaginas.
¿Qué hay que hacer para volver a tener un cuerpo firme? Fácil, basta con aprovechar todos los movimientos que realizas a diario mientras limpias, cuando vas a hacer la compra o cuando estás en el parque con tu hijo. Incluso cuando estás en la oficina, si has vuelto ya al trabajo.
Si tus abdominales se han relajado un poco después del embarazo, pon atención a mantener la espalda derecha mientras estés sentada o cuando camines: esto te ayudará a mantenerlos tónicos. Durante la pausa en la oficina o mientras hables por teléfono en casa, apóyate en la pared con la espalda y dobla las rodillas, como si estuvieras sentada en una silla. Con esta posición harás que trabajen tanto el músculo delantero del muslo como los abdominales. Otra posibilidad para tonificar los abdominales, los hombros y los brazos, es doblar las rodillas sin curvar la espalda hacia adelante mientras pasas el aspirador o friegas el suelo. Si por el contrario tu problema son los kilos de más, intenta aparcar el coche a una cierta distancia del lugar de la cita, o del supermercado, para caminar el máximo posible. Cuando lleves al pequeño al parque, no pasees, camina rápidamente: de esta forma podrás consumir unas 130 calorías en media hora.
Realizar las tareas del hogar, a pesar de que pueda ser una labor aburrida, también puede constituir un ejercicio físico que te ayudará a quemar calorías, al igual que si eliges subir las escaleras andando en vez de coger el ascensor. Y podrás tonificar los músculos de las piernas también mientras cocinas: levántate sobre las puntas de los pies 30 veces; si consigues hacerlo cada día, tendrás tobillos delgados y fuertes.
También puedes mantenerte en forma cuando estés sentada con tu hijo en brazos. Basta coger una pelota blanda no demasiado grande y meterla entre las rodillas: apretarla te ayudará a tonificar los músculos internos de los muslos. |